domingo, 7 de julio de 2013

Cuando quieran hacer algo malo, busquen un nombre bueno

El otro día leí un artículo en el país que se titulaba “El nombre bueno de las cosas malas” en el que se decía que muchos expertos internacionales en comunicación aconsejaban a los políticos lo siguiente: “Cuando quieran hacer algo malo, busquen un nombre bueno”.
En el artículo se afirma que el ministro de la mala educación, José Ignacio Wert, lo sigue a rajatabla y creo que es cierto, pero no es el único.
Los últimos gobiernos del Reino de España (no voy a utilizar la neolengua) y sus ministros; la Comisión Europea y sus comisarios, la Troika y sus portavoces y casi todos los organismos internacionales plagados de burócratas es lo que hacen. Se dedican a engañarnos usando la neolengua.
Según la wikipedia  “La idea de neolengua como forma de hablar para controlar y definir el pensamiento de la población con intereses políticos ha sido y sigue siendo un tema de actualidad y de interés moral. De hecho, se dice que Orwell tomó como modelo para su neolengua el lenguaje utilizado por la propaganda totalitaria nazi y soviética del momento y tan sólo tuvo que imaginar cuál podría ser la tendencia de este uso político del idioma.”
Algunos ejemplos que se utilizan en el lenguaje político actual nos ayudan a entenderlo mejor.
- La desaceleración de Zapatero que casis todos llamamos crisis.
- La «reforma» laboral y la «flexibilización del mercado laboral» de Rajoy que como todas consiste en abaratar el despido y disminuir los costes laborales.
- La «Movilidad exterior» de Fátima Báñez que quiere decir fuga ciudadanos de un país -en su mayoría jóvenes- ante la imposibilidad de conseguir un trabajo digno.
- Las «Reformas» y «ajustes» de todos los políticos que son recortes.
- Las «Reformas estructurales» que todas instituciones plantean que quieren decir recortes permanentes.
- Las «Medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo» del ministro Wert que son los salvajes recortes en el ámbito educativo.
Los políticos junto con muchos medios de comunicación manipulan el lenguaje para cambiar el significado real de las palabras y evitar el rechazo de los ciudadanos, que, en algunos casos, llegan a percibir como positivas políticas muy perjudiciales para la mayoría de ellos.
La desinformación, como ocurre últimamente en TVE, -hoy en el telediario se les pasó comentar la confesión de Barcenas al director del Mundo y la manifestación del Orgullo celebrada ayer- y la manipulación del lenguaje engañan cada día a menos personas.

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