domingo, 7 de marzo de 2010

Más sobre la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Así NO.

InnovaSalamanca
Hace algunos días se presentó el nuevo borrador del anteproyecto de ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación y decía en mi post que las prisas eran malas consejeras si el gobierno pretendía que la norma tuviese un consenso importante y sirviese para superar los obstáculos que la anterior ley no fue capaz de sortear.
Hoy sigo pensando lo mismo porque el borrador presentado por el MICINN no sirve para resolver los problemas del sistema de ciencia y tecnología de nuestro país, no resuelve los problemas de la gobernanza del sistema, introduce un contrato de acceso al sistema de ciencia y tecnología inaceptable con una causa de extinción no recogida en el Estatuto de los Trabajadores, no regula a la totalidad del personal del sistema (únicamente habla de los investigadores), es incompatible con el Estatuto Básico del Empleado Público en alguno de sus preceptos y modifica precipitada e inoportunamente la Ley Orgánica de Universidades de 2007  introduciendo mucha incertidumbre en las universidades que acaban de reformar sus estatutos en aplicación de la citada ley.
Asimismo, el anteproyecto ignora la negociaciones que se están desarrollando sobre el Estatuto del Personal Docente e Investigador de las Universidades y no tiene en cuenta la demanda del personal de investigación de los OPIS para negociar un Estatuto del Personal de Investigación estableciendo una regulación que no ha sido negociada y por tanto, vulnerando los preceptos del Estatuto Básico del Empleado Público.
En fin, lo dicho, las prisas son malas consejeras y el MICINN debe replantearse el calendario de tramitación de la ley y sentarse a negociar el tiempo que haga falta para generar el consenso suficiente en torno a la ley. Ayer en la manifestación de Madrid convocada por asociaciones de jóvenes investigadores se exigía un pacto de Estado por la Ciencia y más presupuesto para I+D en España, el primer paso de ese pacto de estado debería ser una nueva Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación consensuada, sin prisas, con todos los agentes del sistema.

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