domingo, 7 de febrero de 2010

Reforma blanda o dura.

corbacho Hace algunos días leí el principio enunciado por novelista y dramaturgo estadounidense Upton Sinclair*: "Es difícil conseguir que un hombre comprenda algo cuando su salario depende de que no lo comprenda". Este principio se puede aplicar a muchos temas polémicos y a muchas personas.
Hoy me ha venido a la memoria cuando leía los argumentos de algunos economistas liberales que defendían una reforma laboral mucho más profunda que la que se ha propuesto desde el gobierno socialista. Estos economistas vinculados a grandes empresas no comprenden la actitud del gobierno, imagino que tampoco comprenden a las organizaciones sindicales. Posiblemente mientras su salario dependa de esas grandes empresas no puedan comprender los argumentos de quienes están en sus antípodas en temas económicos.
Según algunos es una reforma ambigua, a gusto de los sindicatos y claramente insuficiente. Debe ser porque, a pesar de su insistencia, no se propone un nuevo contrato indefinido con despido más barato para resolver el problema generado por los cientos de miles de despidos de los últimos meses y propone penalizar la temporalidad para evitar un exceso de la misma. Seguramente los economistas que opinan así opinarían de forma diferente si su salario no dependiese de quienes depende ahora.
Es una pena que las opiniones de quienes pueden opinar libremente se tengan tan poco en cuenta y si se tengan en cuenta las opiniones de expertos “independientes” vinculados directa o indirectamente del gran capital.
* Novelista y dramaturgo estadounidense de la Escuela Realista de Chicago junto a T. Dreisser, M. Fuller y otros, que llevó la crítica social y los ideales de la lucha política a la ficción testimonial, en novelas como La jungla (1906).

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