viernes, 19 de febrero de 2010

En Salamanca nos manifestaremos en defensa de las pensiones el próximo 4 de marzo.

Cartel_pensiones1

CCOO y UGT han convocado manifestaciones contra el retraso en la edad de jubilación y en defensa del sistema de pensiones en las principales ciudades españolas entre el 22 de febrero y el 7 de marzo.

En Salamanca nos manifestaremos el 4 de marzo según me informan los compañeros del sindicato. Desconozco el recorrido de la manifestación, pero creo que es lo menos importante en estos momentos.

El próximo 4 de marzo las calles de nuestra ciudad deberían estar llenas de compañeras y compañeros para manifestar su oposición al retraso en la edad de jubilación a los 67 años porque esa medida es regresiva, insolidaria equivocada e imprudente.

Estos últimos días he tenido la oportunidad de leer bastantes artículos sobre el tema y me permito reproducir algunos párrafos de uno cuyos argumentos comparto, escrito por Rafael Muñoz de Bustillo Llorente, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca, que señalaba que “el debate no se ha centrado en la justicia del sistema actual…. El objetivo no es hacer un sistema de pensiones más justo, sino más barato…” y concluía sus reflexiones con la siguiente idea: “decidamos como sociedad cuál es el nivel justo de pensión que se considera debería alcanzar una persona después de una vida laboral en activo, y procedamos después a estudiar que mecanismos o combinaciones de mecanismos: aumento de cotizaciones sociales, aumento de impuestos, alargamiento selectivo de la edad de jubilación, aumento de la participación laboral, políticas de crecimiento a largo plazo que permitan acceder a un PIB mayor, etc..., es la más adecuada para alcanzar el objetivo. Ese es el verdadero reto, lo contrario, simplemente, es hacer un ejercicio de aritmética a la baja para el que no se necesitan grandes cabezas pensantes.”

Espero que con nuestro empuje se abran paso ideas como la expresada en el párrafo anterior porque el problema de las pensiones no es un problema económico sino político y la soluciones al problema no son matemáticas sino políticas a pesar de que algunos, ex dirigentes de CCOO menos mal, insistan en que las propuestas del gobierno son razonables.

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