domingo, 20 de junio de 2010

Sobre la Huelga General convocada para el 29 de septiembre.


Cada día se publican numerosos artículos en contra de la convocatoria de Huelga General para el próximo 29 de septiembre.

La mayoría de los artículos están firmados por expertos que están al servicio de unas instituciones que defienden unos intereses muy claros: los organismos internacionales (FMI, OCDE, BCE), la Patronal, los Bancos, el Gobierno y otros…

Los argumentos que se utilizan son muy variados: desde la bondad y equilibrio de las medidas dictadas por gobierno hasta la descalificación de las organizaciones que convocan la Huelga General. Pero el argumento que más me ha sorprendido en los últimos días es el que sirve para descalificar al gobierno y a los sindicatos a la vez. El argumento que defiende Federico Durán (Catedrático de Derecho del Trabajo y socio del bufete Garrigues) en El País es que la reforma está pactada entre el gobierno y los sindicatos. Este argumento le sirve para criticar al gobierno por aprobar una reforma insuficiente y a los sindicatos por convocar una huelga “posdatada y encubierta en una jornada europea de movilizaciones”, es decir, una huelga falsa para cubrir el expediente.

Me resulta sorprendente que se afirme que el gobierno y los sindicatos han engañado a todo el mundo con el único fin de no afrontar la reforma que necesita el país. En realidad lo que el autor del artículo reclama es una reforma laboral claramente orientada hacia los intereses de los empresarios (véase su artículo publicado en Cinco Días sobre la reforma laboral) y, por tanto, considera que los cambios son insuficientes. Solo señala como positivas las modificaciones incorporadas en la regulación de las agencias privadas de colocación y la supresión de restricciones a las empresas de trabajo temporal.

Es increíble, aún no se ha convalidado el Decreto-Ley en el Congreso y ya hay “expertos” que auguran el fracaso de la nueva norma y consecuentemente sugieren otra reforma que resuelva los “problemas de nuestro mercado de trabajo”. Vaya cara que tienen algunos.

A mi, los argumentos que he leído en contra de la huelga y a favor de la reforma no me convencen y lamentablemente coincido con quienes dicen que con este decreto no se resuelven los problemas del mercado laboral; pero justo por lo contrario que dice el señor Duran en su artículo, es decir, porque se recortan los derechos de los trabajadores y no servirá para crear más y mejor empleo.

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