domingo, 20 de febrero de 2011

Del éxito colectivo según Garmendia a los problemas estructurales de la I+D+i según la mayoría.

Mientras la ministra Garmendia publicaba en El País Una historia de éxito colectivo apostando por la innovación como “la única vía sostenible para las sociedades avanzadas”, la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) estaba a punto de presentar su Análisis de los Recursos Destinados a I+D+i Contenidos en los PGE para 2011  en el que se constata que se ha producido un descenso significativo de los recursos presupuestarios, un 7,38% en términos corrientes, aproximadamente el 10% en términos constantes, si se añade la inflación prevista.
Según Juan José Molero, miembro de la Comisión de Estudio de los PGE de la COSCE, estas cifras “nos retrotraen a volúmenes de gasto similares a los del año 2007”. Para los autores del estudio, “el descenso de los recursos es generalizado tanto en lo que respecta a Ministerios como a Programas.”
La diferencia entre la reducción del 8,37% contenida en el proyecto de presupuesto presentado al parlamento y el 7,38% finalmente recogido en la Ley de Presupuestos se debe a las enmiendas aprobadas en el trámite parlamentario. La Comunidad de Euskadi es la más beneficiada por las enmiendas aprobadas.
Como respuesta al artículo de la ministra citado en el primer párrafo, El País recogía al día siguiente el artículo “Innovación: Carta abierta la ministra Garmendia” en el que se criticaba abiertamente la política del ministerio. Según el autor del artículo la ministra apuesta por “la pura subvención a empresas, disfrazada de innovación para todos, olvidando sus obligaciones en la promoción de la excelencia y relevancia de nuestra ciencia, y obviando la naturaleza de la innovación social, que es mucho más compleja (y al tiempo más sencilla y seguramente barata) de lo que las políticas oficiales de innovación promueven.”
Por último, pocos días después se publicaba un nuevo artículo en el mismo periódico titulado “Nueva hornada de investigadores en España” en cuyo subtítulo se leía “Si el sistema nacional no es capaz de absorber a 250 científicos altamente cualificados cada año, es que existe un problema estructural serio, a alguien le faltan ideas, y no hemos hecho bien los deberes.”
Parece que el ministerio de Garmendia debería, además de recordar el crecimiento de la inversión en I+D+i entre 2005 y 2009, invertir más y mejor ahora, sobre todo si lo que pretendemos es que la I+D+i sea un elemento esencial para salir de la crisis y para conseguir un modelo productivo más competitivo, con más y mejores derechos para los trabajadores y trabajadoras.

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