domingo, 22 de enero de 2012

¿Estamos satisfechos con nuestros servicios públicos?

SSPPHace algunos días comentaba con unos compañeros los recortes que los gobiernos de derechas (CiU y PP) están aplicando en muchas de las CCAA que gobiernan y nos preguntábamos qué propuestas llevaba el PP en su programa electoral respecto a los servicios y empleados públicos.
En el texto se recogía la necesidad de eliminar “duplicidades”, “solapamientos” e “ineficiencias” en la prestación de servicios y un “redimensionamiento de la Administración y del personal” a la vez que se proponían incentivar el uso de “modelos eficientes de colaboración público-privada con responsabilidad y control públicos”. Parece, pues, que había una propuesta clara por reducir los efectivos en plantilla y eso es lo que están haciendo, a pesar de que es lo contrario de lo que necesitamos como señalaba en mi anterior post.
Respecto a las supuestas “ineficiencias” “duplicidades” y “solapamientos” que provocan en los ciudadanos “insatisfacción con los servicios públicos que reciben” resaltaré alguna de las conclusiones del informe publicado en junio de 2011 por la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios (Ministerio de Política Territorial y Administración Pública) sobre “Satisfacción con los servicios, valoración del gasto, confianza en los empleados públicos y actitudes hacia la e-administración”.
En este informe se analiza la percepción de los ciudadanos sobre los servicios públicos en España. Los datos utilizados proceden de encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y de la serie de encuestas “Calidad de los Servicios Públicos” diseñada y explotada por el Observatorio de Calidad de los Servicios dependiente de la Agencia mencionada en el párrafo anterior.
Las conclusiones respecto a la satisfacción de los ciudadanos con los servicios públicos sectoriales establecen que más de la mitad de los ciudadanos residentes en España están muy o bastante satisfechos con el funcionamiento de los servicios públicos en general, es decir, con los servicios que prestan la administración general, autonómica y local. Solo una pequeña parte de la población se siente nada satisfecha con los mismos.
No obstante, la satisfacción con los servicios varia significativamente en función del sector de política pública. Mientras que, por ejemplo, los servicios vinculados con el transporte público, la sanidad y la enseñanza pública reúnen a un buen porcentaje de satisfechos, en relación con la administración de justicia ocurre lo contrario.
Cuando se pide a los ciudadanos una valoración retrospectiva del funcionamiento de los servicios en general en torno al 85% consideran que han mejorado o que funcionan igual que hace 5 años. La percepción de mejoras también varia en función del sector de política pública que vuelven a coincidir en el caso de la sanidad y enseñanza pública.
En relación con la confianza de los ciudadanos en los empleados públicos, la evidencia muestra que, a pesar de los estereotipos negativos que operan en relación con los funcionarios en general, el 55% del los encuestados afirma tener mucha o bastante confianza en ellos. Respecto a los colectivos específicos de empleados públicos existe una confianza muy elevada en médicos, profesores, trabajadores sociales, bomberos y Fuerzas y Cuerpos de seguridad del estado. El porcentaje disminuye sensiblemente respecto a jueces, inspectores de hacienda y diplomáticos.
Por último señalare que en el informe se afirma que más de 75% de los encuestados se muestra muy o bastante satisfecho con la profesionalidad y el trato dispensado por los empleados públicos.
Estos son algunos datos que nos permiten cuestionar muchos de los tópicos que interesadamente se difunden desde determinados altavoces y afirmar que los estudios ponen de manifiesto áreas de mejora específicas y también satisfacción con la prestación de servicios públicos y confianza en sus empleados.
La reforma de las Administraciones Públicas que necesitamos debe servir para homologarnos con los países de nuestro entorno y mejorar la calidad de los servicios que se prestan, pero no parece que las cosas vayan por ese camino.

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